el plebeyo

Este espacio es un homenaje a mi abuelo, personaje fundamental en mi relación con la cultura. Años atrás, mi abuela solía cantarle el valse criollo "El Plebeyo" de Felipe Pinglo, por que tanto él como el protagonista de la canción compartían el mismo nombre, Luis Enrique. Por eso ahora, al más puro estilo de artistas que admiro como Banksy, Huanchaco o el Decertor, me adjudico su sobrenombre.

Mi abuelo no era particularmente aficionado a la música criolla, pero sí a la clásica. Solía contar cómo se escapaba del colegio para ir al Municipal a escuchar los ensayos de la sinfónica. A lo largo de su vida escuchó conciertos y óperas en grandes teatros de todo el mundo en ciudades como Buenos Aires, DF, Roma, París, Viena, Boston, DC, San Francisco y Nueva York, siendo parte de la inauguración -en esta última- del Lincoln Center. Tenía por costumbre hacer firmar sus programas de mano por los distintos directores de orquesta, colección que luego donó a radio Filarmonia; y por si fuera poco, llegó a ser director de radio Omega, una emisora de música clásica y carisma católico que siguió la visita de Juan Pablo II en el 88'. En Lima, pude disfrutar con él conciertos en el Santa Úrsula, el Nacional e incluso la desaparecida sala de Cine Arte del UVK de Larcomar, donde proyectaban la temporada de ópera del MET.  Además de melómano, mi abuelo era un lector insaciable. Leía de todo y su biblioteca era realmente grande y llena de autores diversos como Greene, Chejov, Singer, Hesse, Vargas Llosa, Sábato, James, Eco, Guardini o Frankl. Esta afición lo llevó a escribir en el periódico (La Prensa y El Comercio) y luego a publicar hasta nueve libros, entre los que destaca "La revolución que sacudió al Perú", presentado en la FIL 2019. Mi abuelo dedicó toda su vida a la cultura, primero en la IPC y luego en la Fundación BBVA; restauró las casonas Cabrera en Cusco, la Tristán Del Pozo en Arequipa y la Emancipación en Trujillo y consolidó una política cultural organizando conferencias, exposiciones y conciertos, que le dieron la oportunidad de conocer escritores como Vargas Llosa, Ribeyro y Bryce y entablar amistad con artistas como de Sérvulo Gutierrez y Camilo Blas.

Hace poco terminé "Conversación en La Catedral" y no pude evitar imaginármelo en el Negro Negro junto a Zavalita, con un cortadito y Cole Porter en el fondo.

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Luis Enrique Alvarez-calderón

(1929-2022)