• Sebastián Arenas Alvarez-Calderón

EGIPTO


El arte del antiguo Egipto es amplísimo -comprende desde el inicio del periodo arcaico (4,500 a.C.) hasta el final del Imperio tardío (332 a.C.)-, pero el concepto de este blog es la síntesis así que me abocaré a una sola obra. Aún así, no puedo resistir hacer una breve introducción antes de mostrar la escultura. Un famoso historiador dijo que "Egipto marca el inicio de la arquitectura occidental (...)"; tomando en cuenta que de la nada, nada viene y sin menospreciar lo sucedido en Mesopotamia, Roth tiene razón.


Esta civilización estuvo fuertemente marcada por su territorio, su río y el eterno retorno de las estaciones. El Nilo marcaba un eje vertical de sur a norte que dividía el espacio de los vivos -al este- y la ciudad de los muertos o necrópolis al oeste, donde se oculta el sol. Así mismo, el periodo de inundaciones -entre junio y octubre- ensanchaba el cause del Nilo y al retirarse, dejaba la tierra fértil y lista para la siembra. Tan importante fue este hecho que el nombre del país en su lengua natal "kemet" significa "tierra negra", justamente por el limo. Esta ciclicidad tuvo consecuencias conceptuales en su manera de entender el mundo y prácticas en su producción artística-arquitectónica; por ejemplo, los templos funerarios serán emplazados al oeste del río y de manera perpendicular a este, siguiendo un esquema axial y ortogonal. Por todo esto, una vez alcanzado un buen nivel religioso, literario, artístico y arquitectónico, prácticamente no habría mayor cambio a lo largo de casi dos milenios (Roth). Sin embargo, toda regla tiene una excepción. Y así como gobernó una mujer (Hatshepsut: 1490-1468 a.C.), existió también Akenatón, que no solo cambió la capital del Imperio -de Tebas a Amarna- y la religión -del politeísmo predominante por Amón al monoteísmo de Atón-, sino también su propio nombre (de Amenhotep IV a "placentero para Atón").


Busto de Nefertiti (c. 1,351-1334 a.C.)


Este cambio radical no fue bien recibido ni duró mucho, pero sí lo suficiente para la creación del más hermoso busto egipcio; al menos para mí. Este retrato de la esposa del faraón fue hallado en el taller de Tutmés, el escultor de la corte. Este hecho, junto con la ausencia de detalle del ojo izquierdo indican que podríamos estar ante un modelo; es decir, un ensayo previo a la pieza final. A diferencia del resto de arte egipcio, el del periodo amarna alcanza un notable naturalismo. Los rasgos de la "gran esposa real" dejan atrás la rigidez y el hieratismo y dan paso a la belleza de esta mujer a través de la simetría de su rostro, de la comisura de su boca y su acentuada mandíbula. El realismo de esta composición de medio metro se cierra de manera triangular -mediante la prolongación del tocado de piedra, que se prolonga hasta los músculos de su cuello- haciendo eco de sus status como intercesora y parte de la divina trinidad que formó junto a su esposo y su dios.




Para mayor información visita la página oficial del Museo de Berlín 👇

https://www.smb.museum/en/museums-institutions/aegyptisches-museum-und-papyrussammlung/collection-research/bust-of-nefertiti/

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